Cuando la gente se vuelve tan retorcida que al uno escribir se bloquea pensando en las interpretaciones que se darán de su texto, el autor debe darse cuenta de lo jodida que tiene la cabeza y de que, desgraciadamente, cuando uno mira a un vacio, este le devuelve la mirada.
Asi que, lo mejor es apartar la mirada de ese vacio, y de todos los demás, porque, al final del dia, lo que queda es el camino por delante, entre uno y el sueño.
Lástima que la gente sin memoria llegue a comprender que los sueños deben ser abandonados, en pos de la madurez, porque de otra manera no podrián escupir a la vida, odiar a sus hermanos, y compadecerse de su mezquindad, mientras observan el crecer y menguar de sus huellas, y miden las sombras de su pasado, comparando por micras las lagrimas vertidas, las oraciones ignoradas y el corazon que, empiezan a comprender, se partieron ellos mismos.
Y un minuto de silencio por la espontaneidad,
que fue un número más en las tablas de mortandad infantil.
Y que hoy en dia, permanente Halloween, parece ser disfraz rentable para conseguir dulces en aquello del truco o trato.
Y antes de terminar el minuto, una falta de respeto,
No, no por ser Español, sino para tocar al timbre del descanso de tu conciencia social, y recordarte que el peligro de todo esto esta, probablemente, en los hijos de este tiempo, que, revoluciones tecnologicas y postmodernismos aparte, no son más que los mismos que crucificaron a Jesús, quisieron quemar a Galileo y hoy, ya sea disfrazados de oveja o de lobo, joden al que no sabe ser un hijo de... este tiempo.
Pero como una vez llegamos a saber, todo es más complicado de lo que parece y más fácil es su solución.
Los amigos son como las patatas, si te los comes, mueren
